Había sido una semana llena de emociones, luego de la presentación, la fiesta, los días de descanso y luego otra reunión con el equipo que todavía quedaba en París, Chiara cerró una puerta con ellos, no fue una decisión a la ligera, tuvo doce horas para pensarlo, plantearse lo que quería y decidir si dejaría su futuro en manos de una agencia que estaba corrompida y llena de “cucarachas”, tal como les decía Daniele.
Se le ofreció un contrato con ellos por dos años, además de eso, si quería aceptar dicho contrato, en caso de que fuera interesante para ella, debía firmar un acuerdo de conciliación, de modo que Matteo Rossi tuviera la oportunidad de salir de la cárcel sin ningún daño a su figura.
Cuando Chiara preguntó por los demás afectados, la respuesta a esa pregunta fue lo de más impactante para ella.
—Han aceptado un acuerdo y de su parte no habrá ninguna denuncia. Estamos haciendo las cosas de modo que todos ganemos, Chiara. Las personas buenas también tienden a equivocarse.
—¿Pers