Con la mandíbula tensa, Ares solo observó a su asistente aparecer en el área. Gaspar lo miró con atención, pero al final, tras pasarse la mano por el cabello, Ares se dirigió al segundo piso también. Sus pasos eran decididos, su semblante denotaba molestia e inconformidad, y mientras en el comedor los empleados, dirigidos por Renzo, limpiaban el área, Melissa se negaba a sí misma, apoyada en el lavabo del baño. Sentía tanto que no sabía cómo controlar las lágrimas, que ahora se derramaban sin