Preparativos.
Nunca pensé que organizar una boda pudiera sentirse tan cargado de historia y peligro a la vez, no era la ceremonia en sí, ni los invitados, ni siquiera los detalles de flores y manteles lo que me mantenía en tensión; era todo lo que se movía detrás, invisible, como corrientes subterráneas que podrían arrastrarnos en cualquier momento.
Y sin embargo, ahí estábamos: Dorian y yo, caminando entre presupuestos, listas de invitados y decoradores, intentando mantener la normalidad mientras un mundo e