Oficialmente.
Nunca pensé que un gesto como este pudiera sentirse tan contradictorio, la sala estaba iluminada con luces cálidas, más decorativas que funcionales, y la música de fondo parecía demasiado alegre para lo que estaba a punto de suceder.
Quinn Design había organizado esta fiesta de colaboradores como celebración de fin de proyecto, pero yo sabía que nada era inocente.
Todo era protocolo, observación, cálculo.
Cada invitado, cada aplauso, cada copa levantada era un registro, una marca, un fragmento