Los Problemas Empiezan.
La mañana había comenzado con un extraño silencio en la oficina. Noah ya estaba con la niñera, y Caelan y yo nos quedamos a solas un momento antes de que él se dirigiera a su departamento para cambiarse.
Yo lo seguí, porque no podía permitir que entrara en contacto con el mundo exterior en ese estado emocional. La luz del edificio entraba por los ventanales, suave, casi dorada, reflejándose en los muebles modernos y las superficies pulidas.
Cada paso que daba, cada gesto mío, parecía ser obse