Lo Que Noah No Dice.
La mañana empezó como casi todas, y por eso mismo me obligué a pensar que era una buena señal.
El despertador sonó a la hora exacta. No hubo errores, ni reinicios, ni esa vibración sorda que a veces anunciaba que algo había quedado mal sincronizado durante la noche.
La luz entraba por la ventana con una suavidad casi intencional, como si el día hubiese decidido comportarse. Me quedé unos segundos mirando el techo, respirando hondo, evaluando cuánto de mí podía usar hoy sin romper nada.
Cuando m