Inercia Pública.
La transición no comenzó con una declaración oficial ni con una votación interna; comenzó con un cambio casi imperceptible en el tono de los titulares.
Hasta entonces, la narrativa mediática había tratado la tensión entre los medio-hermanos como un conflicto estratégico dentro de los márgenes normales de cualquier gran corporación familiar.
Había debate, sí; análisis, también. Pero siempre bajo el supuesto de continuidad.
Lo que apareció después fue distinto: ya no se discutía la existencia de