Control.
Las puertas del ascensor se abrieron con un sonido seco, y el silencio del piso ejecutivo cayó sobre nosotros como una losa. Noah apretó mi mano, mirando a su alrededor con ojos curiosos. Yo respiré hondo, tratando de parecer más tranquila de lo que realmente estaba.
Caelan avanzó primero, su presencia llenando el pasillo como si él fuera parte de la estructura misma del edificio.
Sus pasos eran firmes, calculados. Yo podía sentir, incluso antes de verlo girar la cabeza, que estaba pendiente de