Amenazas Invisibles.
Hay amenazas que llegan con violencia explícita, con declaraciones públicas y titulares inevitables, y hay otras que se infiltran como humedad dentro de un muro perfectamente terminado, expandiéndose desde adentro hasta que la estructura empieza a debilitarse sin que nadie pueda señalar el punto exacto de fractura.
La amenaza que Keller decidió mover contra mí no tuvo firma, ni sello oficial, ni comunicado institucional. Fue más sofisticada que eso. Fue invisible, pero no por ello menos real.
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