El Colapso Estratégico.
La segunda cancelación llegó exactamente a las nueve y diecisiete de la mañana.
Recuerdo la hora porque mi mirada se deslizó automáticamente hacia el reloj en la esquina de la pantalla cuando terminé de leer el correo, como si necesitara anclar el momento en algo medible, cuantificable, estructural.
El mensaje era impecable en su redacción: formal, diplomático, jurídicamente pulcro. Hablaba de “circunstancias externas” y de “estabilidad reputacional”, y ejecutaba la cláusula 14.3 con una precis