—Gracias por acompañarme. —Logan sostuvo la mano de su esposa. —Si no fuera por ti, yo no habría superado esto.
—¿Qué dices? —La miró con una sonrisa. —Eres la mujer más fuerte y valiente que conozco. —Besó sus labios. —Solo tú tienes el crédito de todo, mis hijos y yo solo te echamos porras. —Isla carcajeó.
Ya había pasado cinco meses desde que volvieron al Reino Unido. Ella encontró a una psicóloga que de verdad la ayuda y ha estado superando todo lo que pasó.
No sabía que tan rota estab