Isla y Logan cruzaron miradas, esos dos están que echan chispas.
—No te preocupes, Marcos. —Logan intervino al verlo rojo de la rabia. —Tengo los documentos aquí.
—Bien. —Dando media vuelta se marchó sin decir palabra.
—¡Adiós! —Faitth río. —Qué temperamento el de ese hombrecito. —Suspiró, ciertamente eso le gustó, no sabe por qué, pero lo hizo.
—Ustedes dos pueden ponerse al corriente…
—¿Cómo se supone que me voy a poner al corriente cuando apenas me voy enterando de que debo hacer