Isla se llevó las manos a la boca para ahogar el grito, pero fue inevitable. Ella soltó el llanto al ver a Logan abrir los ojos y hablarle a sus hijos.
—¡Papá! —Usher trepó a la cama con ayuda de sus hermanos y los otros dos con ayuda de Marcos.
—¿No ibas a casa por qué estabas dormido? —Quiso saber Noah.
—Nos preocupamos por ti, no te veíamos desde hace días. —Mateo lo abrazó, pero el gruñido de Logan lo sobresaltó. —Lo siento papi, no sabía que te dolía. —Logan sonrió.
—Tranquilo, cariño, es