El auto negro discreto avanzó y se detuvo cerca de un barrio en los suburbios.
Alonso salió rápidamente y se perdió entre las oscuras callejuelas.
— Vamos a la mansión – Leroy le ordenó al chofer, porque hoy hacía de jefe.
Miró a la ciudad nocturna pasar a través de los cristales oscuros del lujoso, pero discreto Bentley.
Ya quería regresar al sur con la familia Edwards, ver a su propia gente, a su hermano pequeño que se había recuperado y a excepción de los medicamentos que tenía que toma