— Aquí está el pago, como acordamos, hubiese sido mejor para mí la transferencia, pero, como usted lo prefería en cash, revíselo por favor
Agarró con confianza, un maletín cuadrado de cuero, que estaba a su lado en el suelo y lo colocó sobre la mesa.
Cuando las dos hebillas del cierre se abrieron con un clic, fajos de billetes verdes aparecieron delante de los ojos de Stuart, que asentía satisfecho.
— Si no le importa, creo que entenderá que debo cuidarme la espalda – le dijo el magnate de