Henry entró corriendo a la habitación imaginándose lo peor y se aterró al encontrarse a Elsa cargando a una Eva desfallecida.
— ¡Henry, Eva se desmayó de repente, ayúdame, no puedo con ella…! – le gritó asustada con los ojos rojos.
Eva estaba pálida y le dijo que tenía ganas de vomitar, camino al baño se mareó de repente y ¡se desmayó en sus brazos!
Henry no demoró ni un segundo en correr hacia su esposa y quitársela de las manos a Elsa, para cargarla al estilo princesa.
— ¡Eva, amor, Eva! – la