— Lo siento cariño, solo es una vez, relájate para mi Eva, mírame preciosa, mírame, no te imaginas el placer que siento haciéndote el amor.
Henry la convencía y la besaba en los ojos a pesar de que también estaba tenso, sudando más que Eva de estarse quedando quieto cuando solo tenía ganas de venirse en ese apretado coño.
Pero aguantaría por ella, quería que Eva lo disfrutara también.
— ¿Puedo moverme?
— Ss… sí – la vocecita tímida de Eva le dijo finalmente tomando un largo suspiro y Henry come