Mundo ficciónIniciar sesiónAMBER PIERCE
Sin prestarle atención a su madre, Byron se acercó a mí. Sus ojos inspeccionaron con meticulosidad mi rostro y su mano acunó mi mejilla.
—¿Estás bien? ¿Te hizo daño? —preguntó preocupado y no pude evitar sonreír.
—Estoy bien —susu







