AMBER PIERCE
Los días se habían convertido en una mezcla de monotonía y confusión. Por las mañanas ayudaba a Byron a alistarse para ir a la empresa, empezando por guiarlo al baño.
—¿Qué esperas? Alista mi ropa. ¿Crees que te quiero ahí, viéndome mientras me baño o esperas a que te invite conmigo a la ducha? —Siempre tenía una nueva manera de hacerme rabiar. Mientras torcía los ojos y lo remedaba en silencio, salía del baño para dejar todo listo sobre la cama.
La amenaza siempre quedaba implíc