DYLAN
Ada nunca paraba. Estaba siendo estirada en múltiples direcciones solo para intentar llegar a fin de mes. ¿Cómo era posible que trabajara tan duro y aun así no pudiera permitirse mantener un apartamento?
—Yo pondré a Harper en la cama —dije—, para que puedas empezar.
Sus ojos se entrecerraron ligeramente. —¿Estás seguro?
—Claro que sí. —Me puse de pie y la enfrenté directamente—. Si me envías una muestra de redacción esta noche para que la revise antes de dormir.
Por un segundo, solo