CLEMENTINE
¿Qué demonios había estado pensando, llevándose a mi hijo sin consultarme ni una sola vez? Le había confiado mi mundo entero, dejándolo irse con lo que más significaba para mí.
Y no había sabido nada de él en todo el día. Al principio, solo estaba un poco preocupada. No era propio de Rylan; él siempre contestaba su teléfono. Demonios, su negocio dependía de eso. Cuando mis llamadas seguían yendo al buzón de voz, mi mente pasó de estar preocupada por si les había pasado algo, a aterro