Cuando Bianca salió de la oficina de Elara, se sintió contrariada, con un remolino de pensamientos chocando entre sí. La cabeza le daba vueltas. Pensaba en lo que Eric había hecho por ella, pasando de un momento a otro de villano a superhéroe en su mente.
También pensaba en que no fue suficiente para él defenderla, sino que también puso en su lugar a ese imbécil que intentó propasarse con ella. Por eso, estaba dudando, y la aniquilaba la culpa de ser una desagradecida, de no darle las gracias,