Después de haber disfrutado de una maravillosa película, los niños estaban contentos, y Bianca también, al verlos tan felices y sonrientes. El sol ya comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de naranjas y violetas, y era momento de regresar a casa. Por eso, y como ya se estaba haciendo un poco tarde, Bianca decidió tomar un taxi directamente al departamento.
Una vez allí, el apartamento se llenó con el eco de las voces animadas de los niños, que no paraban de hablar sobre la maravillosa película