El aire en la habitación de Bianca se sentía denso, cargado con la preocupación no dicha de Lorena. Había estado observando a su amiga durante todo el día, el silencio inusual de Bianca y la tristeza palpable en sus ojos. El corazón de Lorena se encogía con cada mirada, la impotencia de no saber cómo ayudarla la carcomía.
La vio más callada de lo normal, sus movimientos lentos, como si una carga invisible la estuviera arrastrando. Se preocupaba, y mucho. El miedo a entrometerse, a no saber cóm