El encuentro con Jackeline Harrington se sintió como un golpe al pasado. De alguna manera, las dos terminaron en la cafetería de la compañía, sentadas una frente a la otra con un silencio incómodo entre ellas. Jackeline, la mujer que una vez fue su suegra y que creyó sin dudar en la infidelidad que la había acusado, ahora la miraba con una expresión llena de sorpresa y algo parecido a la curiosidad.
Bianca sostuvo la mirada por un momento, sintiéndose incapaz de decir una palabra. Fue ella quie