El ascensor se movió en un silencio tenso y pesado. El aire parecía haberse vuelto más denso, y los tres ocupantes lo sentían. La furia de Jackeline era un fuego frío que ardía en sus ojos, mientras que la angustia de Bianca era un miedo silencioso que se manifestaba en el temblor de sus manos. Eric se mantuvo de pie, inamovible, con la mirada fija en las puertas de metal, la mandíbula tensa.
El "ding" del ascensor resonó con fuerza al llegar a la última planta, y las puertas se abrieron para