Ella fue a salir del consultorio, lista para ir a ver a su hijo, pero cuando tomó la perilla de la puerta, Ania se detuvo abruptamente, recordando algo que le causó inquietud.
— Doctor… — Se volvió Ania, él ya revisaba otra carpeta.
— ¿Sí?
— ¿Y mi hermana? ¿Cómo está…? ¿Usted sabe algo de ella? — Preguntó Ania, tensa.
La expresión del médico se volvió sería, él cerró la carpeta para acercarse a Ania.
— ¿Está segura de que quiere saber? Escuche que su hermana intentó…
— Sí… — Lo interrumpió Ania. — Por favor, necesito saber como está…
— La señorita Alicia sobrevivió gracias al antídoto que usted le administró, pero… — El médico dudó. — Es un caso muy difícil, porque… Ella no absorbió completamente el antídoto…
— ¿Qué? ¿Por qué? — Ania arrugó el entrecejo, confundida.
— Su hermana escupió parte de la dosis, ¿cierto? — Indagó el médico.
— Sí, yo… Intenté salvarla, no quería que muriera así, pero por más que lo intenté… — Explicó Ania, pensativa, recordando el momento en que