Ania y Liam, subieron juntos al auto apresurados para dirigirse a la clínica, cuando a los pocos minutos el teléfono de ella comenzó a repiquetear y con discreción, Ania revisó la pantalla, era el detective Ochoa y podía ser importante, ella contestó.
— ¿Sí? ¿Diga? — Musitó ella discretamente, bajo la atenta mirada de Liam.
— Señora Anderson, mis hombres están siguiendo a la señorita Alicia, como usted lo pidió, y tengo que advertirle, ella la está siguiendo… Tenga cuidado. — Murmuró Ochoa, al otro lado de la línea.
— Gracias. — Concluyó Ania con un hilo de voz, colgando de inmediato el teléfono.
— ¿Ocurre algo? — Preguntó Liam, preocupado, al notarla más tensa, mientras que Ania guardaba el teléfono.
— No, todo está bien… — Murmuró Ania, volteando el rostro hacia la ventanilla.
«Alicia, Alicia, Alicia, ¿¡Hasta cuándo, Alicia!?» Sopesó Ania con frustración.
Si Ania llevaba a Liam a la clínica en la que estaba recluido Elián, para que él le hiciera la donación y Alicia se entera