Cuando luego de una larga espera, él se congeló cuando vio salir a Álvaro y su cara, no pronosticaba nada bueno.
— Vaya… Aún sigues aquí… — Álvaro se acercó, extrañado. — Pensé que ella ya no te importaba…
— ¿Cómo está? — Gruñó Liam, haciendo caso omiso al comentario de Álvaro.
— Esperaba no encontrarte… — Álvaro se metió la mano en los bolsillos de su bata, bajando la mirada. — Esperaba que ya no estuvieras aquí y no tener que ser yo quien tuviera que darte esta noticia…
— No… — Liam rem