Después del almuerzo Simon mandó a llamar a Alice, quería saber si ella sabía algo sobre Robert, que en su segundo día de trabajo ya había faltado, sin hacer una llamada ni nada por el estilo.
Samantha abrió la puerta para que ella entrara, pero Alice se quedó de pie a su lado, mirando la negra y abundante cabellera que caía sobre sus hombros.
—Lindo cabello.—le comentó Alice, fijándose que lo llevaba suelto.
—Gracias.—Samantha miró hacia el interior, apremiándola para que pasara a dentro.
—Hol