Mundo de ficçãoIniciar sessãoLlegamos a casa tomados de la mano, bromeando y disfrutando. Esa noche la pasaríamos juntos. Justo en la puerta me abracé a su cuello y lo besé con necesidad, sus manos ardían sobre mi cuerpo y me quedaba sin aire. Con dificultad abrió la puerta y me tomó de los muslos, enredando mis piernas alrededor de su cintura. La ropa sobraba y mi piel estaba ansiosa por volverlo a sentir en la cama. Lo deseaba como nunca y toda la vergüenza que siempre se apoderaba de mí







