Madison
Siento que muero lentamente de la vergüenza y el miedo. No puedo creer que después de dos meses, de nuevo mi trabajo está en riesgo, porque, aunque él diga que no, sé que esa mujer está esperando solo la mínima excusa para despedirme.
No le agrado desde esa vez que llamé a la policía por la supuesta ladrona. Yo le aseguré que no sabía nada de nada, pero creo que su instinto de mujer le dice que yo sé mucho más de lo que digo. Y no se equivoca.
Hasta el momento me he mantenido al margen