Alec
—¡Madison Espera! —grito desde la puerta.
Creí que me esperaría. La discusión con mi esposa y la repentina intervención de mi abuelo me complicó todas las cosas. Ella parece no haberme escuchado, porque sigue caminando sin voltear.
Agradezco haber cambiado de silla, de ese modo, puedo darle alcance sin necesidad de estar dependiendo de alguien.
—¡Madison! —vuelvo a gritar. Al fin se detiene, la veo encogerse de hombros, como si hubiera exhalado un gran suspiro. Se da media vuelta y me sonr