Capítulo 80
— Patricia... — Augusto finalmente murmuró, la voz ronca, quebrada por la emoción. — Te encontré...
Ella seguía paralizada. Sus ojos, muy abiertos, se llenaban de lágrimas que no podían caer. El mundo giraba despacio mientras su corazón martilleaba en su pecho. El tiempo parecía burlarse de ellos, como si ambos estuvieran atrapados en un instante eterno.
Él dio un paso. Luego otro. Y uno más. Patricia retrocedió instintivamente, aún sin creer que eso fuera real. Se sentía como si es