Capítulo 64
El reloj de la sala marcaba poco antes de las siete cuando Augusto y Rafael estaban concentrados sobre el tablero de ajedrez en la biblioteca de la mansión. Las piezas estaban bien distribuidas y el juego seguía reñido, con los dos desafiándose entre provocaciones leves y risas ocasionales.
Rafael movió un peón, mirando a su padre de reojo, con una sonrisa pícara en el rostro.
— Y entonces, padre… — comenzó con tono provocador — ¿aún quiere el divorcio?
Augusto alzó la vista lentame