Capítulo 47
Lorenzo fue amable al sacar la silla para ella, ayudándola a acomodarse en la pequeña y encantadora mesa del café, con vista al parque. Pidió dos expresos en un italiano perfecto, y mientras esperaban, mantenía los ojos en ella con un interés sincero, pero respetuoso.
— Sabes, Patrícia… se nota cuando alguien habla con pasión de otra persona — comentó él, apoyando el codo en la mesa. — Tu marido es un hombre con suerte.
Ella lo miró, sorprendida, parpadeando unas cuantas veces ante