Capítulo 31
Augusto estaba en la sala de estar, observando las noticias con expresión concentrada, cuando su hijo entró, listo para salir.
— Me voy — anunció el joven, ajustándose el reloj en la muñeca.
Augusto desvió la mirada del televisor y asintió.
— De acuerdo. Iré a la empresa hoy. Quiero ver con mis propios ojos cómo están las cosas.
Su hijo lo miró por un instante, comprendiendo que su padre necesitaba ese control, esa sensación de estar al mando nuevamente.
— Claro, padre. Me parece un