PILAR
Sé que solo han pasado dos días y medio desde que empecé a trabajar para el señor Farías, pero ya hemos adoptado un ritmo que se está volviendo adictivo. Fiel a su palabra, me ha incluido en cada reunión que ha podido y he aprendido más de lo que aprendí en meses enteros como asistente de Francisco.
Creo que es la confianza que el señor Farías tiene en mí.
Me pide que haga algo y luego me deja hacerlo. Si tengo preguntas, las responde, pero nunca asume que no sabré cómo hacer algo. El pap