Santos
El momento fue incluso mejor de lo que esperaba. La había tenido por más de veinticuatro horas, y hubo tantas veces en que ardía por lanzar esta bomba sobre ella. Especialmente cuando tenía mi mano dentro de su vestido, sintiendo cómo su pecho encajaba perfectamente en mi palma, tocando lo que pronto sería mío. Cuanto más tiempo la tenía tan cerca, más me encontraba deseándola. Y cuanto más me combatía con cada acto de desafío, me imaginaba cómo se sentiría tenerla finalmente de rodillas