Miel
No era una extraña a despertar con una resaca que golpeaba el cráneo y una lengua que se sentía como si hubiera estado lamiendo fragmentos de vidrio. Pero esto era diferente. Mi mente estaba brumosa, desorientada, y esos primeros pocos momentos después de despertar, no recordaba nada. Todo estaba en blanco, mis pensamientos dispersándose.
Agarré la tela mientras hacía puños con mis manos y me empujaba hacia arriba, mi cabeza tan pesada como una maldita bola de demolición. Si no estuviera u