MARIO
Rompí mi promesa.
Una que le hice a Pilar.
Rompí mi promesa y me está comiendo vivo de una manera que nunca esperé.
No pude pegar ojo en toda la noche anterior, ni la noche anterior a esa. No desde el primer día de Pilar, cuando salió de aquel ascensor con Francisco luciendo como si acabara de ver al mismísimo demonio.
El miedo en sus ojos.
El dolor en su alma.
Su sufrimiento era peor que el de aquella tarde en mi apartamento. Diez veces más fresco, como si una herida en proceso de curaci