Una semana después
—Eres tan pequeño y hermoso —susurró Leonel estando acostado junto a su hijo.
Observando cada gesto que hacía su pequeño, el movimiento de sus labios de sus ojos, manos pies y esos pucheros que llegaban a su corazón.
En ese momento se sentía como si estuviese en una montaña rusa, llena de placeres, giros y tantas cosas que lograba ese pequeño en él.
Un sentimiento que jamás sintió cuando vio por primera vez a su amada sobrina.
En tan solo una semana ese pequeño les había cam