En la mansión de la familia Kingman donde vivía la solitaria Carlota, llegaban sus dos únicos hijos acompañados de su familia.
Cristina junto a su esposo e hija y más atrás Leonel cargando a su pequeño Leonardo y tomado de la mano con su amada esposa.
Esperando llegar y ver que su familia adoraba a su hijo, ser padre le estaba regalando tantas cosas maravillosas que hacía que su amor por su esposa creciera mucho más.
No solo le dio alegría, pasión, amor, también se convirtió en padre.
Carlot