Al día siguiente
Después de tres días llenos de trabajo y buenos negocios, era tiempo de regresar a casa, tomarse un descanso y resolver detalles que estaban pendientes.
Junto a Cristina, sin mucha prisa, salían del hotel donde se habían hospedado, ya habían terminado todo lo que tenía Cristina pendiente.
Francisco se despedía como todo un caballero, esperando poder verla en cualquier momento, aunque sabía sin lugar.
—Regresaré el mes que viene, tengo otros negocios que atender —Le habló Crist