Capítulo 89 —¡Feliz cumpleños!
El jardín de la mansión Lozano se había transformado por completo. Atrás habían quedado los camiones de los operarios y la tensión de los preparativos bajo el sol; ahora, el espacio vibraba con risas infantiles, globos de colores que se mecían suavemente con la brisa de la tarde y una hilera de mesas decoradas con motivos de superhéroes. Los invitados de la alta sociedad neoyorquina, mezclados con los pocos afectos reales de Maribel, conversaban en pequeños grupos