Capítulo 88 —El Primer Festejo
Habían pasado unos días y el bullicio de los motores de la autopista y el eco estéril de las oficinas de Wall Street se diluyeron por completo al cruzar los portones de hierro de la mansión. El aire allí era diferente, denso por el aroma a césped recién cortado y los pinos que cercaban la propiedad. La tormenta corporativa que había desangrado al directorio del Holding había cedido, dejando una calma limpia. Ya no había trajes grises, ni carpetas azules firmadas,