7. Sortija de matrimonio en la mano equivocada.
Sofía pegó un brinco, soltando la mano de Adam y alejándose un par de pasos mientras la puerta volvía a abrirse, siendo Bennet quien entraba para verla con tristeza y miedo. Sabía que Adam la había dejado y estaba completamente seguro de que no podría surgir nada entre ellos después de lo ocurrido, aun así, tenía miedo de que ella todavía pensara en él y no pudiera ocupar su corazón con un nuevo amor.
—¿Estás bien? —preguntó Bennet al verla tan alterada.
—Necesito irme de aquí —dijo Sofía con