Esa noche, algo había cambiado profundamente en Adrián. Su actitud y sus palabras revelaban que ya no era el mismo que conocía. La tensión entre nosotros había alcanzado su punto máximo, y yo estaba perdida, sin saber cómo manejar la situación. Parecía que todo lo que habíamos construido se desmoronaba lentamente ante nuestros ojos.
—Esto se acabó —dijo con una firmeza que nunca antes había escuchado en su voz, una firmeza que me estremeció y me dejó sin aliento.
—¿Qué cosa? —pregunté, aunque e