Todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos, un instante fugaz que nos dejó sin aliento. Salimos del edificio con la urgencia de quienes sienten el peligro acechando en cada sombra. Mateo estaba cerca, como siempre, su presencia solía bastar para mantenernos seguros, pero esta vez no fue suficiente.
## La emboscada inesperada
De repente, una camioneta negra surgió como un espectro en la calle, deslizándose sigilosamente hasta detenerse frente a nosotros. Las puertas se abrieron de golpe, y de su