— ¡Vamos! ¡Dime! ¡¿Todavía sientes algo por Isabella?! — Repitió Máximo al no obtener respuesta, pues Diego seguía paralizado.
— Yo… Pues, yo…
Diego inspiró profundo, sopesando que opciones tenía, era obvio que Máximo estaba muy bien informado, que lo sabía todo y que quizás lo estaba probando.
El hombre se llenó de coraje y levantó la barbilla con dignidad.
— Sí, yo la amo…
— ¿Qué? — Los ojos de Máximo se oscurecieron, mientras que apretó los puños a los costados.
— Quieres que sea since